T. O. : Un Capitaine de quinze ansPáginas : 308
Reseña: En un puerto de Nueva Zelanda, la señora Weldon se embarca con su hijo en un velero que habrá de llevarla a San Francisco, donde la espera su marido, un armador. Pero a causa de una serie de circunstancias excepcionales, durante el accidentado viaje perece toda la tripulación junto con el capitán, en una temeraria pesca de ballena, y el joven Dick Sand asume la responsabilidad de llevar el velero a su destino, con la ayuda de unos negros salvados del naufragio antes de la muerte del capitán.
Por una vez, Julio Verne quiso como protagonista de sus aventuras a un muchacho; pero si bien Dick Sand se comporta son la espontaneidad de un adolescente, tiene en cambio la audacia, la iniciativa y la experiencia de un adulto, encarnando lo más generoso y leal que puede haber en la naturaleza humana.
Tenía 9 años cuando, en una visita a la casa de mi abuela paterna, lo vi, parecía llamarme desde aquella repisa, un libro de tapas rojas, en el lomo, con letras doradas decía sólo un nombre: Julio Verne.
Diría que fue amor a primera vista, Verne se convertiría en mi compañero inseparable y Dick en un héroe a prueba de todo. Con él recorrí el mar del pacífico, asistí al rescate de cinco náufragos, llegué a las costas de África luego de un mal rumbo. Reí con "caerme", el comentario tan lógico de aquel chiflado por los insectos. Y me pregunté una y mil veces porque el perro quería tan poco al cocinero portugués.
Toda una aventura entre esas páginas, el aire salino en ellas y, en mí, la sorpresa de una niña que descubre un mundo nuevo. Hoy volví a encontrarlo, en mi propia repisa, no es la misma edición de aquel entonces, aquella se ha perdido, pero, como la anterior volvió a llamarme para sumergirme de nuevo en el relato que me cautivó en mi niñez.

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