Recuerdo que, cuando era una niña, mi madre quiso recorrer Chile. En aquel entonces no sabía las razones de tanto viaje, pero si sabía que eso me hacía difícil hacer amigos, en verdad se complicaba cuando no sabías con certeza que al siguiente día podrías encontrarlos o te encontrarías en la misma ciudad.
Fue mi abuelo quien me dijo, que si podía encontrar "amigos", solo que de distinto tipo, unos que no se irían a ningún lado, que podría llevar conmigo, que podría reencontrar una y otra vez: los libros.
Esto me llevó a aprender a leer a temprana edad, para ver si era cierto lo que él decía. Je, no, no eran "amigos" propiamente tal, pero si he de reconocer que sirvieron (y todavía siguen sirviendo) de compañía.
Fue mi abuelo quien me dijo, que si podía encontrar "amigos", solo que de distinto tipo, unos que no se irían a ningún lado, que podría llevar conmigo, que podría reencontrar una y otra vez: los libros.
Esto me llevó a aprender a leer a temprana edad, para ver si era cierto lo que él decía. Je, no, no eran "amigos" propiamente tal, pero si he de reconocer que sirvieron (y todavía siguen sirviendo) de compañía.

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada